Oliver Sacks entrevista a un antropólogo en Marte

Oliver Sacks entrevista a un antropólogo en Marte

"Hay defectos, enfermedades y trastornos que pueden desempeñar un papel paradójico, revelando capacidades, desarrollos, evoluciones, formas de vida latentes, que podrían no ser vistos nunca, o ni siquiera imaginados en ausencia de aquéllos. Es la paradoja de la enfermedad, en este sentido, su potencial creativo". Oliver Sacks

Jimena Flores[1] | Tiempo estimado de lectura: 3:30 min. 

Entre los neurólogos que escriben con agudeza y gracia, destaca Oliver Sacks (Inglaterra, 1933). En su libro Un antropólogo en Marte https://bit.ly/3joacCc presenta extrañas suposiciones desafiantes —tanto clínicas como literarias—, sobre el panorama de la realidad humana. En esta obra provocativa, Sacks describe las entrevistas que tuvo con siete personas cuyas “anomalías'' en la función cerebral, generaron nuevas perspectivas sobre el funcionamiento de ese órgano, la naturaleza de la experiencia, así como los conceptos de personalidad y conciencia, las cuáles ilustran la forma en que las condiciones neurológicas pueden afectar nuestro sentido de identidad.

La fascinación del enfoque del autor de El hombre que confundió a su esposa con un sombrero (1985) https://bit.ly/3kyx6WS sobre los trastornos neurológicos, es su intento de empatizar con los pacientes, cuyas realidades no se pueden describir en términos normales. Se atreve a preguntar cómo la patología puede moldear la conciencia y el concepto de sí mismo. Para él, un paciente no es una máquina rota, sino un habitante de un mundo desconocido y, a veces, esos mundos diferentes son más hospitalarios que el que estamos acostumbrados.

Los entrevistados son diferentes; sin embargo, coinciden en que tienen increíbles habilidades aparentemente inhumanas que, generalmente, resultan de sus comportamientos extrañamente obsesivos. Por ejemplo, después de un accidente, un artista exitoso pierde la capacidad de experimentar el color, no sólo no puede verlo: no puede soñarlo, recordarlo o, incluso, imaginarlo.

Después de un período de extrema depresión e incertidumbre, llega a pensar en su condición como "un extraño regalo", que le permite experimentar el mundo físico de una manera única. Luego, nos encontramos a Virgilio, cuya vista ha sido restaurada después de una vida de ceguera. Él está abrumado por el desconcierto de la visión; su cerebro nunca aprendió a ver y su cómoda vida de ciego terminó irrevocablemente.

Uno de los casos que más llamó mi atención es el de Temple Grandin, profesora de ciencia animal y diagnosticada como autista, que sólo ha aprendido las reglas de las relaciones interpersonales memorizándolas como si fueran problemas matemáticos complejos, aunque su empatía con los animales es asombrosa. Además, ha escrito una autobiografía con este trastorno. Al principio, Sacks se muestra escéptico de que ella pudiera haber escrito algo así, ya que la mente autista, tal como se entendía en ese momento, era incapaz de una auténtica introspección y retrospección, pero sus ideas preconcebidas se desvanecen cuando la conoce en persona.

Cuando Temple era niña, como muchos niños autistas, desarrolló inmensos poderes de concentración, esta habilidad la ayudó más tarde a crear un diseño increíblemente intrincado para equipos de manipulación de ganado e ideó un conducto innovador que llevaría a las vacas al matadero con el mínimo de estrés. Podía entender las emociones simples, pero estaba confundida por las emociones más complejas y los juegos de la gente:

—La mayor parte del tiempo —dijo—, me siento como una antropóloga en Marte.

Esta descripción debió provocar algo en el autor. Por esta razón, decidió titular su libro de esa manera. De vez en cuando, Sacks proporciona demasiados detalles técnicos (largos riffs sobre la mecánica de la visión, por ejemplo), aunque son distracciones menores y también, posiblemente debido a que en un inicio los capítulos se publicaron individualmente, el libro parece saltar un poco, y algunos de los capítulos cubren casi el mismo terreno que los anteriores.

Sin embargo, estos siete ensayos bellamente contados, nos dejan con un profundo aprecio por la adaptabilidad humana, por el potencial creativo y la sensibilidad de las mentes que son consideradas enfermas. Demuestra las extraordinarias capacidades de los individuos afectados neurológicamente para adaptarse y reconstruirse.

Sacks es compasivo con todos los que aparecen en este libro, y es interesante ver cómo cada caso parece transformarlo a medida que los estudia. La tarea es que los normales entiendan que no sólo hay dignidad en los que son diferentes, sino que, en ocasiones, su discapacidad tiene tanto potencial creativo como, digámoslo así, las facultades del tipo "estándar".

 

[1] Egresada del Instituto Politécnico Nacional, ha participado en eventos culturales realizados por la Alcaldía Iztapalapa. Actualmente colabora en la gerencia de Mercadotecnia de Grupo Porrúa.

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