El proceso de Cristo, un análisis jurídico

El proceso de Cristo, un análisis jurídico

El juicio más significativo en la civilización occidental; sin embargo, su importancia trasciende por tratarse del proceso al símbolo más importante de la cristiandad: Jesús de Nazaret.

Andrea Martínez[1]

La Pascua había terminado. Jesús y sus apóstoles se dirigieron al jardín de Getsemaní para pasar la noche, pero el nazareo se alejó del grupo para orar en privado. Sabía que su aprehensión era inminente y necesitaba el consuelo del rezo. Según los evangelios, en ese lapso Judas Iscariote llegó con soldados y guardias de los principales sacerdotes y de los fariseos, todos armados. 

“Entonces los soldados, su comandante y los guardias de los judíos arrestaron a Jesús. Lo ataron y lo llevaron primeramente a Anás, que era suegro de Caifás, el sumo sacerdote de aquel año. Caifás era el que había aconsejado a los judíos que era preferible que muriera un solo hombre por el pueblo[2]”.

Este es el inicio del juicio más significativo en la civilización occidental; sin embargo, su importancia trasciende por tratarse del proceso al símbolo más importante de la cristiandad: Jesús de Nazaret. No un revolucionario político que buscaba la liberación del Israel de la hegemonía romana.

Más bien, como escribió el doctor Ignacio Burgoa Orihuela en su libro El proceso de Cristo, monografía jurídica sinóptica (Biblioteca Jurídica Porrúa, 2020) https://bit.ly/31IIlmY: “Fue un renovador espiritual de la Humanidad…” No obstante, a pesar de la abierta fe de Burgoa Orihuela, este libro —que desde hace muchos años accedió a los clásicos de cultura jurídica general— no busca pontificar o propagar la fe cristiana.

El objetivo de este libro es analizar qué hay sobre el aspecto jurídico del proceso de Cristo, ejercicio intelectual que Burgoa Orihuela realizó con base en su amplio conocimiento en el juicio de amparo y, haciendo uso del Derecho comparado, dialoga con el Derecho Penal Romano que imperaba en Judea, así como en el Derecho Penal Hebreo.           

Así las cosas, este estudio estrictamente jurídico muestra las omisiones, yerros y violaciones de los derechos humanos contra Jesús de Nazaret. Por su parte, como si los evangelios fueran declaraciones que los apósteles hicieran ante un Ministerio Público, o bien, como cronistas que registraran el caso, Burgoa Orihuela hace que el lector se pregunte: ¿y si Cristo hubiera tenido la defensa de un abogado aquella noche de su aprehensión?          

...

¡Gracias por leer el artículo completo! Te invitamos a compartirlo.  

[1] Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha publicado crónica y artículos en los suplementos  RSVP  y  Pimienta  del periódico  Excélsior . Es redactor del  Boletín Jurídico Porrúa  y colaborador del área de Comunicación y Relaciones Públicas de Grupo Porrúa.

[2] Juan 18: 12-14